martes, 26 de julio de 2011

Capitulo 2-3: Sólo fue un malentendido


El joven intenta recuperar la compostura -Bueno, se mas específica en lo que pides...
-Quería que me enseñaras lo que has aprendido en las montañas...
Mamoru la mira a los ojos -Peroo... yo no soy ningún maestro Hana...
Hanakko contesta sin poder apartar la mirada de la entrepierna del chico -pero...tienes MUCHO que enseñarme... -la joven se sobresalta nerviosa y se tapa la boca
El muchacho se sienta en la cama- todo a su tiempo...
La chica cierra los ojos fuerte intentando pensar en otra cosa y se tapa los pechos cruzando los brazos disimulando algo.
Mientras, el chico tiene un gesto de desaprobación en su rostro, intentando dar crédito a lo que a él le parecía haber caído bajo.
Hanakko lo observa algo preocupada -¿Q-qué estás pensando?
El joven la mira algo ofendido – En que... o eres extremadamente inocente o que me estabas tomando el pelo.... =_=
La muchacha insiste -No me di cuenta hasta... hasta la pared... no intentaba tomarte el pelo para nada >///<
Mamoru se incorpora acariciándole el pelo a su amiga y se dirige en silencio a las bolsas buscando su pijama.

Hanakko se acerca y le abraza por detrás -Buenas noches, Mamoru, siento mucho haberte confundido de esta forma...
El muchacho responde -No tienes que disculparte...
La chica va a la puerta y antes de salir se dirige de nuevo hacia Mamoru -De todas formas, lo siento... y decirte que no eres el único que se queda con ganas -El joven se sobresalta y contesta -¡Yo no me he quedado con las gan...-Hanakko cierra la puerta sin escuchar las palabras del chico absorta en sus pensamientos- Puff... menudo corte... u.ù
Los dos jóvenes pasan la noche en sus habitaciones, pensando sobre lo ocurrido hasta quedarse dormidos. Cuando amanece, Mamoru se despierta y se dirige al baño, no parece que haya nadie despierto, vuelve a su habitación dejando la puerta abierta y piensa -Todavia estan todos durmiendo, que sensacion tan incomoda en una casa extraña... ya se, voy a buscar casa hoy mismo -El chico comienza a vestirse para salir.
En ese momento Hanakko sale de su habitación, desorientada por el sueño, y mira a todas partes antes de dirigirse al baño, cuando sale vuelve al pasillo, donde se detiene entre las dos puertas medio tambaleándose y susurra algo ininteligible.






Mamoru la mira divertido, le resulta graciosa la cara de adormilada. La joven entra en la habitación del chico y se deja caer en la cama, donde se vuelve a dormir instantáneamente.
El muchacho sonríe al verla y aprovecha para salir de la casa.









Capítulo 2: FIN

jueves, 30 de junio de 2011

Capitulo 2-2: Se veía venir

Hanakko mira a Mamoru, interesada por saber que hace, el chico se vuelve hacia ella -¿Todavía estás vestida?
La muchacha asiente -Parece que si
El chico parece algo molesto -¿Encima lo tengo que hacer yo todo?
-Eres el que sabe de estas cosas, yo soy completamente novata...:3
Mamoru frunce el ceño y entorna los ojos -Venga ya, yo podría decir lo mismo
-Uh... -Hanakko se hecha para atrás en la cama, para dejarle espacio para moverse- ¿Tu? no lo creo... seguro que yo no se hacer lo que tú sabes... por eso quiero que me lo enseñes todo...


El joven suspira resignado, se acerca a Hanakko y ésta reacciona ante la corta distancia inclinándose hasta quedar tumbada. Mamoru mete una mano por debajo de la camiseta de la chica.
La joven lo mira confusa, siente cosquillas con la mano del chico bajo su camiseta y se estremece un poco, hasta que llega a tocarle un pecho.


-¿¡Qué hacees!?-pregunta la chica exaltada mientras aparta la mano del chico
Mamoru responde confuso -Lo que tu me pediste =_=
-Pero no te he pedido que me tocaras ahí...
-Pero, entonces como...-la chica lo interrumpe abrazándose a él para que no pueda volver a meter la mano, pensando que quería que usara alguna estrategia para defenderse.
Mamoru, confundido por la acción de la muchacha decide buscarle la parte del trasero, cosa que al sentir Hanakko, hizo que se pegara más a él por la impresión. El chico terminó excitado y la levantó a pulso llevándola a apoyarla contra la pared.









-¿Me vas a enseñar a escapar cuando estoy entre ti y la pared?- dice la muchacha echando la cabeza hacia atrás y apoyándola en la pared. Al chico se le escapa una risa tonta y empieza a quitarle la parte de abajo.
-¡¡EH!! -la chica lo aparta y se coloca bien las prendas- ¡¡esto no es lo que yo te pedí!!ò///////o
Mamoru la mira confundido.
-A ver...creo que... -la chica mira al joven ruborizada- hemos tenido una confusión enorme...
El chico agacha la cabeza y murmura para sí -Enorme es como se ha quedado esto... =_=u
Hanakko sigue la mirada del joven y se ruboriza aun más al encontrarse el panorama. -Yo...vale que puedo tener mis... er... necesidades... pero no sería capaz de pedirte esto justo después de reencontrarnos -algo se le marcaba a la joven bajo la camiseta.

martes, 28 de junio de 2011

Capitulo 2-1: una petición delicada.


Después de un ameno paseo por el centro comercial, Hanakko y Mamoru se dirigen a casa cargados de bolsas.



Hanakko abre la puerta y se hace notar -volviiiiiimoooooooooooos -y se dirige corriendo a su habitación a probarse su nueva ropa y a mirarse en el espejo.

Mientras, Mamoru va tranquilamente a dejar las cosas en su habitación, deja las bolsas en el suelo, bosteza y se asoma por la ventana a contemplar la calle perezosamente.

Hanakko entra en la habitación del chico con su pijama ya puesto, buscando entretenimiento - Mamoruu~ me aburro >w<
Mamoru la observa y contesta -¿Qué propones?
La chica se le acerca seriamente mientras se retuerce un mechón de pelo -Ya sabes...




Mamoru la mira confundido y la chica sigue con su petición -Quiero que me.. -se le queda mirando, mientras piensa que se le podría tomar a mal, se pone roja y mira hacia otro lado. Mamoru se encoje de hombros y entonces la joven insiste -Ahora que has crecido... -le mira a los ojos- quisiera saber lo bueno que eres -se sienta a su lado y le sigue mirando, acercándose cada vez más a él.

Mamoru empieza a ponerse tenso y la mira extrañado, no es capaz de soltar una palabra y Hanakko continua hablándole -Por favor... seguro que tienes mucho que enseñarme...

El chico traga saliva y contesta con voz temblorosa -¿Aquí y ahora, Hanakko? O_O

-claro! yo prefiero no esperar... aunque si no te apetece ahora, puedes enseñármelo mañana...- Hanakko se encoje de hombros tras decir esas palabras.

-enseñártelo...  ¿a esto os dedicáis en la ciudad?- Mamoru es incapaz de creer lo que está ocurriendo.

-soy una chica curiosa, pero puedo asegurarte que eres el unico que quiero que me enseñe... - Hana rie entre dientes- te he echado mucho de menos, Mamoru..

-ehh... bueno... pero porque eres tú...- El chico se levanta, mira por el pasillo y cierra la puerta con suavidad.

miércoles, 22 de junio de 2011

Tras el telón 1.0

Somos novatos en esto de crear historias y dibujar momentos concretos de ellas, y si los expertos (tal que Disney o Clamp) hacen copypaste... nosotros...Why not? XD Aquí os dejo los dibujos en cuestión:
Este es una versión especular de la cara que queríamos ponerle a Mamoru cuando se encontrase con Hana-chan... yo andaba un poco liada y le pedí que hiciese un boceto para ayudarme >w< Parece que ambos se miran :D! Las cejas originales del personaje NUNCA me saldrán, lo siento Jose U3U Como no, mi versión siempre será más..¿¿cucosa?? Menos dura, el Mamoru que dibujo yo tiene pinta de ser achuchable, no un maromo fuertote... x/////D

Copypaste second version!~
La verdad es que esta fue planeada entre ambos... aunque no nos dijimos nada en un principio, acabamos diciendo que la escena quedaría genial en este crossover. Acabé adaptándola como pude, haciendo los personajes más jóvenes, a Hana más infantil como es en esta historia y a él con su nuevo look ( COFCOF esta vez COFCOFNada de princesas ni ninjasCOFCOFCOF). Decir que aunque me copié de su dibujo... tuvo que ayudarme con la cara, porque estaba nerviosa y ya no podía hacer nada n.nU ¡Hay que ver la paciencia que me tiene este santo señor! Hasta la próxima entrada~

lunes, 20 de junio de 2011

Capitulo 1-3: La acogida

Tras un ameno regreso a casa recordando viejos momentos, los chicos siguen hablando.
-¿y tienes donde quedarte en la ciudad? porque yo aun no...

-ya me buscaré algún sitio.

-Lo decía porque podríamos hacerlo juntos…

Hana se decepciona un poco, al ver que su amigo no parece interesado, pero éste hace un gesto de aprobación y añade:
-No está mal, podemos vivir bajo el mismo techo.

-¡Ah! espera –la chica mete la mano en el bolsillo y saca una bolsita- esto es para ti.
-¿Huh? –Mamoru la toma confundido- ¿Qué es?

-Son unas galletitas que hice en el trabajo hoy, con glaseado de sabores, a ver si te gustan.

-gracias! ^^ -El muchacho toma una y se la come, mientras Hanakko espera su reacción. Ambos sonríen.
-Está muy buena.

-Me alegro, mis favoritas son las del glaseado azul~

Mamoru busca una azul para probarla, pero justo antes de metérsela en la boca reacciona y le ofrece una a Hanakko, pero esta niega su ofrecimiento con la mano.

-No, no, cómetela a ver qué te parece, ¿te traigo un zumo o algo?

-Descuida.

-Yo voy a echarme un zumito~ -Se aleja a la cocina dando saltitos -¿¿seguro que no quieres nada??

-¡No te molestes! -el joven empezaba a estar empachado después del atracón que se pego con la madre

-Hanakko vuelve con el vaso de zumo y se vuelve a sentar -No hay nadie en casa... ¿sabes dónde puede estar mi madre? ¡ha desaparecido por arte de magia!

Mamoru niega con la cabeza.

-uhm, seguro que está planeando algo...

El joven reacciona -por cierto, no quiero quedarme aquí mucho tiempo, encontrare un sitio en la capital lo más pronto posible…

La chica termina de un sorbo su vaso - ¡si aquí no molestas para nada! podríamos esperar a que empiece el curso e irnos juntos...

-Buscaré algo mientras tanto...

-Como quieras n_n ah, Mamo.... El sonido de la puerta abriendose la interrumpe, entrando Akako en casa.






-Chaval, mira lo que te he comprado -La madre de Hanakko saca de entre las bolsas una camisa blanca de manga corta y una camiseta azul marina -no me fiaba de recogerte unos pantalones por si no acertaba la talla, así que puedes usar los de mi marido.

Hanakko se queda con una cara de póker mientras Mamoru intenta reaccionar -._.u eh... gracias... muy amable

-Mamá por favor, Mamoru sabe elegir su propia ropa, podrías haber esperado, tal vez el prefería ir a comprar por su cuenta.. ¬3¬U

La madre sale de la habitación -a los chicos no les gusta ir de compras, Hana, deberías saberlo ya(8)
Mamoru no sabe cómo reaccionar por un instante -Ehm... voy a cambiarme, si quieres vamos luego de compras…

-...Vale...disculpa a mi madre ¿vale? Está un poco zumbada...jiji tu habitación es la segunda a la izquierda subiendo la escalera, por si quieres acomodarte. -coge el vaso y se va a soltarlo a la cocina.

El chico dirigiéndose al cuarto sonríe a Hanakko -Tienes una madre muy buena- Ya en su habitación se cambia de ropa y se acomoda tirado en la cama y piensa -hmm... en cuanto pueda me largo a la ciudad a encontrar algún sitio de donde sacar dinero...

Hana pasa por el pasillo y entra en la puerta de enfrente. Cantando, se quita los zapatos y mueve los dedos de los pies cómicamente- hay que ver que incómodos son, al menos son bonitos

Mamoru la mira desde su habitación extrañado. Ella se pone unas zapatillas y mira por la puerta, se queda paralizada de la vergüenza un momento.
Bonitas zapatillas.- Mamoru la mira divertido.
Jo… es que los zapatos del uniforme son incómodos, y me hacen daño en los dedos… estaba deseando quitármelos! -entra a la habitación de Mamoru andando como un pato- el uniforme es lo que tiene…

-Hmm... vaya -mira al techo- mas tarde ire a por algo de ropa...

-Te acompaño, si no te importa claro~



-Muy bien…-Mamoru empieza a cerrar los ojos inconscientemente. Hanakko le sonríe, viendo que se está durmiendo.- conseguiré dinero y... me compraré pantalones, y zapatos, y... – finalmente se duerme. La chica se aguanta la risa y sale de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.








Su madre se cruza con ella en el pasillo:
-Hija, ¿lo has dejado en su habitación?- Akako pregunta a su hija, al no ver al muchacho.

-Sí, mamá, se ha quedado dormido, estaba agotado…

-¡Si es que no ha parado en todo el día! ¡me dijo que había llegado hasta aquí andando! ¡¡y cómo venía!! me daba una pena...y no queremos que de mala imagen en nuestra familia, ya lo sabes…

-Vaya hombre, la mala imagen... –Hanakko suspira, harta del discurso de siempre sobre el qué dirán y pregunta a su madre en un tono irónico- ¿tan mal venía para que te diera taaanta pena?

-¿Hija que podrían pensar los vecinos?

-Que viene andando desde las montañas y no ha podido acicalarse, posiblemente...- Hanakko no puede dar crédito a las palabras de su madre.

-Lo recordaba mas mono... –Akako se marcha, inmersa en sus pensamientos.

-Uh...- Hanakko se va a su cuarto y se tumba en la cama- pues a mí me parece la mar de mono...

Mamoru se despierta sobresaltado, dándose cuenta de que se ha quedado dormido, y sale sin hacer ruido de la habitación. Se cruza con Akako y le dice que va a estirar un momento las piernas. Vuelve al cabo de un rato y le pregunta por Hanakko.
-En su habitación si no me equivoco, hijo mio, cuando te quedaste dormido se fue allí sin hacer ruido.

-Oh, gracias.

El muchacho va a la habitación de Hanakko y llama a la puerta. Hanakko se sienta en la cama y ve en el quicio de la puerta a Mamoru.
-¡Oh, Mamoru pasa! n_n

Él pasa pero se queda apoyado en el quicio de la puerta, sonriente -Cuando quieras nos vamos de compras.

Hanakko salta de la cama -me pongo los zapatos y nos vamos!- salta, quitándose las zapatillas, y coge los zapatos. Se tranquiliza y le pide que le acerque una diadema mientras se pone el zapato.
Mamoru coge la diadema y se la da. La chica la coge con cariño.
-No se si lo recuerdas, pero esta diadema tiene casi nueve años.. me la pongo mucho, me acuerdo de cuando era pequeña >w<

-Es... es la misma que llevabas siempre – dice el chico sorprendido.

-Exacto, le tengo un cariño especial -la mira una última vez antes de colocársela.-venga, podemos irnos~

Capítulo 1: FIN

viernes, 17 de junio de 2011

Capítulo 1-2: Encuentro

- Lalalá… -Hanakko paseaba por la cocina de la pastelería, mientras esperaba a que estuviesen listas las galletitas que estaba horneando- que día tan tranquilo... no ha venido nadie hoy. Me pregunto cómo estará Mamoru, hace tanto que no le veo.. –Mientras la chica miraba al cristal del horno, decidió que le llevaría unas galletas a su amigo.
Aiko, su compañera de trabajo, se acercó.

- hoy te veo especialmente contenta Hanakko-dijo Aiko.

- Oh, ¿por qué Aiko? -Hanakko, nerviosa, preguntó a su amiga-¿En qué se me nota?...

- Llevas con una sonrisa tonta en la cara todo el dia... no tienes nada que contarme?~ - Esa era Aiko, avispada como ella sola.
- Puueeess la verdad, -Hanakko piensa si decirle todo a su amiga, pero al final se decide a hacerlo- un amigo está en la ciudad, hace mucho que no le veo y, bueno, hoy vendrá a casa. No tiene donde quedarse así que estaremos juntos unos días, ¡podremos recuperar todo el tiempo perdido!

- Uuhh... un viejo amigo se va a quedar en tu casa? –En su cara se dibuja una sonrisa picara.

- ¡Exacto! ¡estoy deseando que llegue esta noche para verle!

- Claroo~ tendréis mucho "tiempo perdido" que recuperar, ¿verdad? – ésta se acerca a Hanakko con una cara aún más picara, dándole a entender que cree saber lo que harán.

- Ump, ¡esa cara yo me la conozco! ¿qué quieres decir Ai-chan?
- ¡Oh vamos! ya sabes de qué estoy hablando, un amigo, tu casa, los dos juntos... –La joven hace gestos exagerados y obscenos para que su amiga la entienda.

- oh, Ai-chan! no digas tonterías...yo no le veo así... además ya sabes que yo no soy como tu –Hanakko se aleja dando saltitos alegremente y canturreando- a mí los novios me duran~

Aiko permanece callada un rato, hasta que se le ocurre preguntar: “¿está bueno?”. Hanakko la mira, enarca una ceja y le va a contestar, cuando…aparece el jefe, que las apremia a continuar con el trabajo, y Hanakko, tras sacar las galletitas del horno y soltarlas en la encimera para echarles el glaseado por encima, le dice que todo estaba muy tranquilo y que no hay prisa.
- Apurad chicas, ¡que tenemos encargos que hacer!- dicho esto, desaparece de la cocina.
Hanakko tras echar la masa en los moldes para otra tanda de galletas y meter la bandeja al horno, se vuelve y coge la manga pastelera y empieza a colorear las galletas con el glaseado alegremente- Venga, Ai-chan, a ganarnos el sueldo!

Decorando las galletitas, pasa el tiempo, hasta que  Hanakko mira el reloj y se da cuenta de que queda poco para terminar su turno-bueno, esto ya está, todas las cajas de galletas están hechas, y la ultima tarta necesita solo la decoración... ¡ya queda muy poquito!~ Ai-chan, que te queda?

- Hum… -Aiko acaba de decorar la tarta- ¡ya nada!  
- ¿Ya no nos queda nada?>w< vaya, –mira el reloj de nuevo- ¡y encima nos ha sobrado tiempo!

- Me voy a cambiar ya, ya me contarás qué tal te fue con ese amigo tuyo~ ¡adiós guapa! –Aiko acaricia la cara a Hanakko y desaparece de la cocina.

- Hasta otro día, Ai-chan! –Hana se quita el delantal y sale de la cocina para colocar la tarta en el mostrador, se despide del jefe, se suelta el pelo y sale de la tienda distraída.
Una voz la llama: “ ¡Hanakko!” y ella se gira aún distraída.

- Hola Hanakko n_n –repite el chico.

Hanakko se queda paralizada intentando reconocerle hasta que lo consigue. - ¡ostras! ¡Mamoru!-abraza a su viejo amigo -¡Dios santo no te había reconocido! –Mamoru sonríe, pero Hanakko sigue hablando y no le deja abrir la boca- estás...tan mayor... no sé pensaba que te encontraría pequeño todavía >w< qué tonta!...

- Tu también estás algo cambiada – el chico sigue viendo en el fondo a la misma enana que jugaba con él de pequeño, pero era cierto que había crecido.
- Bueno -Hana se mira primero a ella misma y luego a él- supongo que tiene que ser así...al fin y al cabo ya soy mayor de edad!~

- Me alegro mucho, hana -el chico le muestra la amable sonrisa que le caracterizaba de pequeño

- Buh! suena como si fueras mi padre...por cierto...esa ropa no es suya?

- Oh eh... si... -se mira y se siente raro- tu madre me la prestó ^^u

- Pero...¿y la tuya? ¿no le pareció adecuada o qué? no lo entiendo…

- Allí en las montañas me bastaba con un kimono desgastado -Mamoru se ríe algo avergonzado.

- ¡¡vaya!! entonces al final fuiste a entrenar... ¡qué bien! me tienes que contar todo lo que has hecho durante este tiempo, ya que no hemos mantenido el contacto...

- Claro, pero te aburrirías, jeje

- ¡Claro que no! ¡así me pones al día! debe ser interesante... no como esto, siempre tan monótono~

- ¡Tú también tienes cosas que contarme! por cierto, tu madre me dijo que este año iras a la universidad.

- Argh, ¡sí! por fin... acabé el instituto hace un par de meses, y he estado trabajando desde hace un tiempo para ahorrar e irme. Aún no se mucho sobre qué hacer ni nada, solo sé que me iré a la capital, probablemente a la universidad del centro de la ciudad, que me han dicho que tiene muy buena reputación… ¿tú seguiste estudiando?

- Bueeh... digamos que estudié algo... -de repente le viene una idea a la cabeza -¿sabes qué? ¡yo también iré a esa universidad!

- No me digas! *-* ¿y eso? ¿tanto quieres alejarte de las montañas que te vienes a la gran ciudad?

- Si…eso, eso mismo... jeje…-El joven buscaba evadirse de aquella conversación.

domingo, 12 de junio de 2011

Capitulo 1-1: En casa de Hanakko

Hanakko habla entusiasmada por el teléfono:
-OH, vaya, ¡¡que sorpresa!! ¿eh? ah, claro...por supuesto que no nos importa, ya sabes dónde estamos.. - Hanakko colgó el teléfono y dirigiéndose a su madre, le dijo sonriente- Mamá, Mamoru está en la ciudad!
Akako Matsuda, madre de Hanakko, que estaba absorta en sus cosas, le respondió que se alegraba mucho, y su hija volvió a la carga.
Me ha dicho que no tenía donde quedarse de momento, y que si nos importaba acogerle unos días, le he dicho que venga, espero que no te importe que no te haya consultado!
La señora Matsuda patidifusa, no acierta a responder más que con un tímido “N-no... claro...”

¡Bien!n_n -Hanakko le da un beso a su madre y le dice, mientras se dirige a la puerta- voy a la pastelería, él llegará en un rato. Adiooos~

- Adiós hija ._ou –dice la madre, aún confundida.

Al otro lado de la línea telefónica, el joven cuelga el auricular y empieza a buscar en su bolsa hasta sacar otro trozo de papel con un mapa dibujado torpemente, tras estudiarlo, avanza todavía con pasos indecisos...

Un buen rato después, suena el timbre en casa de la chica. La señora Matsuda abre la puerta de la casa, y se encuentra frente a sí a un desvencijado joven.



Ehm... –el joven, algo cortado, no encuentra palabras-buenos días señora Matsuda…

-¡Vaya! ¿De veras eres Mamoru? – a la mujer le dio la impresión de ver al chico algo desmejorado desde la última vez que lo vio -cuánto has cambiado... bueno, pasa, pasa dentro.
El joven le sonreía formalmente –Muchas gracias ^^











Tras guiar al joven hasta el salón, le hace tomar asiento y le ofrece tomar algo. Él, aún cortado, no atina a responder nada, y ella insiste:
¿Un refresco? ¿ leche y galletas?


N-no hace falta que se moleste... –el joven sonríe, pero el sonido de sus tripas le delata.

Te traeré algo que te gustará –La mujer desaparece por la puerta y al rato aparece sonriente con una bandeja en las manos.





-Aquí tienes, quizá no es lo más sano,
pero es delicioso... tienes leche, un zumo de naranja y pastelitos variados, a ver si te gustan. Por aquí los comemos mucho, ¡quizá demasiado!

A Mamoru se le iluminó la cara por un instante, pero recuperó la compostura rápidamente. El muchacho dio las gracias y pegó un pequeño bocado al dulce. Le costó mantener las lágrimas de lo bueno que le pareció, pero no quiso parecer un muerto de hambre, así que se contuvo.








-¿Y bien? ¡a que están riquísimos! mi niña es una cocinera espléndida- dijo orgullosa la mujer.

- ¿Los ha preparado ella?

-¡Claro! Ahora mismo está en la pastelería, trabaja allí desde hace unos meses y la verdad es que se le da de maravilla, no es porque sea su madre...pero tiene una cualidad especial para esto.

-Oh, vaya... – Mamoru toma una decisión- me gustaría ir a recogerla cuando termine su turno.

- ¡Pero qué galante! te daré la dirección, espera... –Akako Matsuda corre a la cocina, para volver instantes después con un papel en las manos- toma, sale en una hora, hasta entonces puedes comer lo que quieras, que estás en los huesos…¡ y eso no puede ser!
El joven coge el papel y sonríe a la mujer. Ambos comienzan a charlar, esperando a que llegue la hora.